Este último capítulo de la serie "El Principio Unico" no tiene versión escrita ya que fue dictada directamente. Por favor haga click en el título o aquí http://valmandoz.podomatic.com/ o copie esta dirección y péguelo en su browser.Este sitio fue creado para compartir vuestras verdades, sueños e ideas, pero sobre todo un lugar para expresarnos cuando los caminos del alma se agotaron... Se acepta filosofar, el intercambio literario, se incita al CONOCIMIENTO, pero sobre todo se trata de buscar la verdad con ENTENDIMIENTO y AMOR. AMOR esa palabra que no hace justicia a ese sentimiento tan divino pero tan humano... cuando nos llega... y Dios quiera que nos llegue y no lo dejemos pasar...
Monday, February 23, 2009
El principio Unico - Parte 4 de 4
Este último capítulo de la serie "El Principio Unico" no tiene versión escrita ya que fue dictada directamente. Por favor haga click en el título o aquí http://valmandoz.podomatic.com/ o copie esta dirección y péguelo en su browser.Sunday, February 15, 2009
El Principio Unico - Parte 3 de 4
En el capítulo I de esta serie describimos como el Principio Único creó a sus Hijos a su imagen y semejanza, pura energía pensamiento, éstos hijos, pura inteligencia individual necesitó reconocerse y reconocer lo que lo rodeaba. Se vio girando alrededor de su Creador, lleno de una belleza y perfección, pero tuvo la necesidad del conocimiento y de su individualización. El principio Único les dio una gran tarea: conocer y ordenar su creación. Ellos, los hijos reconocieron que en la creación había elementos útiles y elementos aparentemente inútiles. Esos últimos elementos en contacto con ellos les producía un cambio que más tarde evaluarían en su total dimensión.En el capítulo II, ante tanta creatividad el centro de la creación no pudo más y necesitó expandirse fuera de su núcleo y ocurrió el Big Bang. En ese expandirse de sus elementos, obviamente también se expandieron las energía pensamiento, los hijos del creador. Ellos fueron enviados hasta los más recónditos confines del Universo recién creado. Los hijos que quedaron cerca del centro en su necesidad de Conocer y entender la creación emprendieron entonces un viaje de reconocimiento hasta donde pudieron llegar, pasando por diferentes niveles o dimensiones y encontraron a sus hermanos más remotos que habían cambiado drásticamente.
Capítulo III: Es entonces que comprendieron que los hermanos que estaban en los confines del universo, al no poder alimentarse de su centro, se independizaron de Él y se convirtieron en sus propios pensamientos. Recordemos que, cuando el Principio Único los creó, infundió en sus cristales su propio ser. Eran hijos del Principio Único, por lo tanto cada uno de ellos era una mente, y la unión de millones de mentes diseminadas en el Universo sutil y denso formaban la mente universal.
Los hijos-pensamientos de la luz quisieron alejarse más, pero no pudieron: la lejanía de su centro les producía serios trastornos. Comenzaron a debilitarse; sus pensamientos no coordinaban, sus colores se opacaban, el ritmo disminuía. Asustados, tomaron el camino de regreso.
Cuando retornaron y se nutrieron de su centro, se restablecieron totalmente. Supieron así que nunca podrían separarse de su creador, y que este significaba para ellos la vida. Cuando llegaron a su realidad de luz, comunicaron a los otros todas las experiencias y vivencias, aumentaron sus conocimientos y entendieron que ellos también eran la mente. A diferencia de los otros, ellos no se alimentaban de sus propios pensamientos: ellos eran ideas-pensamientos.
Al estar cerca del creador y ser los encargados de la creación, eran creadores de ideas, y los demás, procreadores de pensamientos. Los seres de Luz entonces concluyeron que necesitaban de los pensamientos para crear más ideas, pues los pensamientos eran la materia prima para que la idea se realizara. Ese proceso lo llamaron retroalimentación y funcionaría así: Los seres de luz crearían ideas, y los demás seres se alimentarían de ellas, las ejecutarían y plasmarían, convirtiéndolas en pensamientos que, a su vez, retroalimentarían a las ideas, y así infinitamente.
Toda esa deducción era maravillosa, solo que ellos no contaron con que, cuando la idea fuese convertida en pensamiento y este estuviera diseminado en el todo, cada realidad la comprendería conforme el grado vibratorio en que se encontrara. Eso significaba que, si llegaba a los confines del universo denso, la idea no sería entendida, desarrollada ni remotamente plasmada, y eso sucedería porque la idea no podía ser igual para todos: las realidades eran muy diferentes.
Efectivamente, las ideas no podían proyectarse uniformemente. Entonces, los seres de luz entendieron que las ideas nutrirían SOLO a las realidades más cercanas a ellos; esas ideas se convertirían en pensamientos, serían desarrolladas en ese vasto universo, y luego regresarían convertidas en hermosos pensamientos, llenos de experiencias y vivencias, para continuar el ciclo de creatividad.
Los seres-pensamientos que se encontraban más alejados y densos pensaron que, así como ellos se nutrían de ideas de los seres de luz, también ellos podrían alimentar a aquellos que se encontraban en las realidades más densas, transmitiéndoles lo aprendido. De esa forma, las ideas podrían llegar lo más lejos posible, y así también recuperarían a sus hermanos perdidos en el universo.
Así lo hicieron: las ideas eran creadas por los seres-ideas-pensamientos de la luz y descendían poco a poco. Primero eran captadas por los grados más cercanos, los cuales las trabajaban, las transformaban, y por último, las entendían. Cuando llegaban al entendimiento, las emanaban a los otros grados, para continuar alimentando a la mente universal. Cada realidad que había trabajado la idea la compartía con el grado posterior; de esa manera, la idea no se distorsionaba y se adaptaba gradualmente, según las necesidades de su realidad. Percibieron que, de esa forma, la idea se desarrollaría con perfección.
Solo que, cuando llegaba a la realidad densificada y petrificada, esta ni la captaba ni la absorbía: las ideas para esas realidades eran totalmente inservibles.
–Esto es trascendental para que podamos entender más adelante el por qué casi todas las iglesias, instituciones religiosas, organizaciones iniciáticas, sectas, etc., al alejarse y no recibir más la Luz se olvidaron de sus orígenes y comenzaron a alimentarse de sus propios pensamientos y en ese círculo vicioso se comenzaron a engañar, olvidar y creer sus propias mentiras… lo llamaron “usos y costumbres”: su ego había reemplazado la LUZ-.
Fue así como comprendieron que el Universo se dividía en realidad superior y realidad inferior. Con ese conocimiento, el ser-pensamiento llegó a un entendimiento global de su realidad, sumado a los estudios profundos que realizaron.
Así pudieron también ubicarse en la realidad de su existencia, y la vieron así: El universo era circular. Lo dividieron en nueve dimensiones; cada una de ellas comprendía miles de millones de planos y grados. La diferencia entre ellas dependía del ritmo, color, forma, frecuencia, vibración, creatividad, etcétera.
Las nueve dimensiones eran, del centro a los más alejados:
La 9na. La Dimensión Sublime
La 8va. La Dimensión Divina
La 7ma. La Dimensión Etérea
La 6ta. La Dimensión Perfecta
La 5ta. La Dimensión Regular
La 4ta. La Dimensión Secundaria
La 3ra. La Dimensión Primaria (la nuestra)
La 2da. La Dimensión Inferior
La 1ra. La Dimensión de Creatividad.
Sabían que en ese vasto universo se encontraban sus hermanos, diseminados en diferentes expresiones de existencia, como cristales-células, cristales-órganos, cristales-sistemas; unos adelantados en su conocimiento, otros muy atrasados, aquellos sutiles y otros burdos; todos hermanos.
En la publicación “Tendencias Científicas” de fecha 9 de Febrero del 2009, de ((www.uopxinternational.com) se menciona que se han detectado huellas de otras siete dimensiones en el Universo. Esto es, un mapa alternativo de la energía cósmica en el Big Bang corroboraría la Teoría de las Supercuerdas. Físicos norteamericanos han detectado huellas de dimensiones adicionales en el Universo, analizando los datos de los primeros momentos de la formación del Universo obtenidos mediante satélites. Utilizando geometrías matemáticas simples, han podido reconstruir un mapa de energía alternativo de aquellos momentos primigenios en el que se aprecian indicios de al menos otras siete dimensiones. Aunque los datos obtenidos no pueden considerarse concluyentes, de confirmarse demostrarían la validez de la Teoría de las Supercuerdas (será otro tema futuro).
Hoy en día, el todo, la realidad misma, está madura. Podemos decir que el conocimiento que contiene la mente universal está casi completo. Nada ha escapado, y para lograrlo necesitaron el orden. Sin este elemento, no lo hubieran conseguido. Mente y pensamiento, unidos a la energía, crearon a su hijo, llamado universo. Un hijo que ha respondido maravillosamente, un hijo que también ha crecido y se ha desarrollado tanto que hoy se puede considerar un hijo amoroso y responsable.
Sabemos, entonces, que todo se generó del Principio Único. ¿Cómo se generó? ¿Cómo creaba? ¿Qué son los elementos? Para entenderlo, tenemos que saber de qué estaba formado. Dijimos anteriormente que su centro estaba lleno de miles de millones de cristales que se movían, chocaban entre sí y, cuando lo hacían, se producían descargas eléctricas, generando movimientos incontrolados y un calor muy intenso.
EL NUCLEO o NIMEO
Al principio, ese movimiento no era entendido. Los seres-ideas descubrieron que esos cristales, unidos a otros elementos, automáticamente se impulsaban, con lo cual surgían el movimiento, el ritmo, la vibración, la forma, el color, la frecuencia, etcétera. Entendieron que esas descargas eléctricas eran producidas por el núcleo de esos cristales, que emitía una frecuencia tan aguda y alta que se confundía con una descarga eléctrica. Esa frecuencia atraía los elementos, y esos, al unirse con otros, derivaban en movimientos.
Ese núcleo fue llamado nímeo. Llegaron a la conclusión de que el movimiento no se creó: existió siempre en el nímeo, en el núcleo. Los seres-ideas descubrieron también que toda la creación era formada de nímeos, y que era así como la vida se generaba. El nímeo sería conocido en el universo entero como la partícula más pequeña. Comprendieron también que todo lo existente tenía ese principio.
EL CRISTAL
Continuando con las investigaciones, comenzaron a estudiar al cristal. Estos eran leves, parecidos a una esponja, de un tejido entrelazado y muy fino que formaba figuras geométricas; podríamos compararlos con las esporas. Cuando el deseo de los seres-pensamientos surgía, esos cristales-esporas-nimeos absorbían otros elementos que acompañaban ese deseo. El núcleo —o sea, el nimeo— se encargaba de mezclarlos y, dependiendo de la fuerza o intención del deseo, producía la fuerza de la descarga y, con ello, el resultado final del pensamiento.
El nimeo poseía en sí mismo otros elementos que el Principio Único le había legado, como la fusión, el sincronismo, la maleabilidad, el ajuste, la intercepción, la capacidad, el volumen, el peso, la compatibilidad, la duplicación, el nivel y otros más.
Los cristales forman al Principio Único.
Él fue creado primero en estado gaseoso (cristales-esporas gaseosas-aire); luego fue transformado en líquido (cristales-esporas líquidas-agua), y por último en sólido (cristales-esporas sólidas-tierra). El creador pasó por un proceso de desarrollo, y los cristales también sufrieron transformaciones y evolución. Los cristales se expresaron según el deseo y la necesidad. Estos cristales se conocen comúnmente en el universo como energía. Son miles de millones de realidades, formas, colores, ritmos, signos y vibraciones. Son el principio del todo; de aquí partió todo lo demás.
A la vida, ustedes la llaman alma. Son los cristales, que dan vida y movimiento al universo. Si estos cristales unidos son sutiles, leves, de colores claros y brillantes, serán llamados espíritu o energía sutil; mas si son densos, oscuros, opacos y sin luz, serán llamados materia o energía densa.
La realidad es un todo; la diferencia de calidad en los cristales y el resultado que el nimeo tiene en su deseo creador marcará la diferencia. De esta manera, la función de los cristales caracterizó a los elementos y los ordenó, clasificándolos según la intensidad. Esta fue dividida por los seres-pensamientos en dos fuerzas: masculina y femenina.
Cuando el Principio Único creaba, la emanación de sus creaciones tenía diferentes expresiones e intensidad. Una era fuerte, dinámica, de colores vivos, de tejido resistente, con ritmo, vibración e impulsos poderosos. Esta fuerza fue llamada fuerza masculina. La otra era de cristales pequeños, delicados, colores suaves, ritmo y vibración cadenciosa, y fue llamada fuerza femenina. Estas dos expresiones se complementaron, y cuando el deseo surgía, la creación se expresaba, determinando la creatividad.
CONCLUSION
A través de esta explicación comprendemos que el universo está formado de cristales que son llamados energía. Es esta energía la que da la vida, y una vez que tengamos la vida, seremos eternos. Las dos fuerzas: masculina y femenina, determinaron la creación. Todo fue creado por la intensidad del deseo.
Cuando se produjo la gran explosión, esas dos fuerzas se moldearon, y cuando los cristales de las dos expresiones comenzaron a fusionarse, procrearon infinidad de formas que contenían las características de ambas: creación sobre creación. La energía generadora de ideas y pensamientos basaba sus creaciones en la fuerza del deseo, y esa fuerza tomaba una forma y característica, expresándose en algún momento en la creatividad, como formas armoniosas o distorsionadas.
El deseo compactaba la energía y creaba. Todo en el universo es creación de ideas y pensamientos. Todo lo que sus ojos ven es expresión de la creatividad. El creador no creó las formas: solo dio los elementos para que estas se crearan. Son los seres -ideas-pensamientos quienes plasmaron y ejecutaron todo lo existente, y lo lograron porque desarrollaron el deseo creador, que cada realidad y dimensión entendía o podía percibir. Los elementos que el creador proporcionó eran la materia prima legada a sus hijos, para que el pensamiento alcanzara la realización de la creatividad.
Los seres-ideas-pensamientos son los arquitectos del universo. Su creador fue el Principio Único o Dios. Todo lo existente fue creado a imagen y semejanza de ellos mismos y de sus propios deseos. El universo es un espejo que devuelve la imagen de sus propios constructores. Ley de la causa y efecto. El Universo es y será lo que ustedes quieran ver y ser.
En el próximo y último capítulo del Principio Único sumarizaremos el mensaje comprendido de la razón de nuestra existencia. Posteriormente empezaremos a estudiar cada una de las dimensiones, empezando por la más cercana al Creador.
Hasta la próxima mis queridos hermanos.
Tuesday, February 10, 2009
El Big Bang

Aquí valdría la pena hacer un acápite y mencionar que este proceso de expansión es lo que en los medios científicos se llama el “Big Bang”. Para entenderlo mejor haremos un somero recuento de lo que este fenómeno es, según la ciencia, al menos hasta este momento.
"El Big Bang, literalmente gran estallido, constituye el momento en que de la "nada" emerge toda la materia, es decir, el origen del Universo. La materia, hasta ese momento, es un PUNTO de densidad infinita, que en un momento dado "explota" generando la expansión de la materia en todas las direcciones y creando lo que conocemos como nuestro Universo.
Inmediatamente después del momento de la "explosión", cada partícula de materia comenzó a alejarse muy rápidamente una de otra, de la misma manera que al inflar un globo éste va ocupando más espacio expandiendo su superficie. Los físicos teóricos han logrado reconstruir esta cronología de los hechos a partir de un centésimo de segundo después del Big Bang. La materia lanzada en todas las direcciones por la explosión primordial está constituida exclusivamente por partículas elementales: Electrones, Positrones, Mesones, Bariones, Neutrinos, Fotones y un largo etcétera hasta más de 89 partículas conocidas hoy en día.
Aquellos que se encontraban cerca del centro comenzaron a girar alrededor de él atraídos por la fuerza gravitacional: giraban acompasadamente a un ritmo cadencioso. Estos seres-pensamientos refulgían con la luz del centro, y sus colores se dispersaron. Esos cristales eran los diamantes más bellos y perfectos; no se habían deformado, conservaban la autenticidad de la creación.
Otros, que se encontraban más lejos, deformaron un poco su realidad: poseían menos ritmo, los colores se encontraban ligeramente opacos y sus vibraciones emitían sonidos lentos y bajos. En medio de todo, esos cristales conservaban su origen y harían todo lo posible para mejorar sus condiciones.
Mas aquellos que fueron lanzados muy lejos de su centro, de su creador, fueron los más afectados, porque llevaban consigo a los cristales compactados que, por su peso y densidad, fueron lanzados lo más lejos posible de su centro.
Esos cristales compactados de inutilidad llegaron a distancias increíbles, tan lejos que, al faltarles la luz, el calor, el ritmo, la vibración y el color, se comprimieron, densificaron, petrificaron, solidificaron y enfriaron, creando así una nueva realidad llamada materia. Esos cristales-materia no emitían absolutamente nada: se convirtieron en pensamientos estáticos, rígidos e inertes. Eran pensamientos aprisionados en la dureza de su existencia. Más adelante trataremos sobre este tema, ya que esos cristales negativos densos, generadores de tanta desgracia, es un líquido negro por el que luchan y matan las naciones en estas épocas: el petróleo.
En medio de ese caos y de esa explosión, cayeron en desgracia también muchos de los seres pensamientos positivos y útiles, los cuales, junto con los negativos e inútiles, se amalgamaron y petrificaron, comprimiendo sus elementos, pero no sus pensamientos. En la densidad, esos cristales-materia fluctuaban en el espacio, chocaban entre sí, vagaban sin rumbo y sin conocimiento de su existencia.
Cuando los seres-pensamientos se densificaron, aparentemente retardaron el proceso de la enfermedad, porque ella no se manifestaba con la misma rapidez. Los elementos se conservaron estáticos por mucho tiempo, sin causar ningún malestar. Los seres-pensamientos densificados pensaron que estaban curados, mas no era así: la enfermedad negativa se encontraba dormida, esperando la ocasión propicia para manifestarse. Cuando lo hiciera, sería en peores circunstancias.
Al encontrarse en esa realidad densa y oscura, los seres pensamientos se durmieron y así estuvieron por tiempo indefinido. Hasta que un día comenzaron a sentirse atraídos por una fuerza gravitacional circular que los impulsaba a girar alrededor de un centro. Era el creador, que no los había abandonado: los estaba atrayendo. A pesar de la enorme distancia, no estaban solos. La fuerza de la supervivencia afloró, y con ello tuvieron la seguridad de que algún día regresarían a quien les dio la vida y la existencia.
Los seres-pensamientos densificados comenzaron a percibir un leve movimiento. Surgió un ritmo débil, una vibración que emitió un sonido casi imperceptible. Este activó los colores y, al hacerlo, las formas se fueron redondeando. No estaban perdidos: el Principio Único los estaba recuperando.
Los seres-pensamientos densificados comprendieron que solo uniéndose podrían regresar a su centro. Fue entonces cuando surgieron nuevos elementos, como la confraternidad, la unión, el trabajo en conjunto, la comunicación y la voluntad de realizarlo, y ese trabajo en conjunto estaba creando otro nuevo elemento llamado armonía.
Unieron su conocimiento y entendimiento, comprendiendo que eran hermanos a pesar de las diferencias que los caracterizaban. Comenzaron a convivir, y ese esfuerzo de convivencia, hecho con paz y armonía, fue llamado amor. Esa trilogía indivisible está conformada por tres pasos sucesivos: primero el CONOCIMIENTO, luego estudiar, experimentar, analizar y ENTENDER, finalmente realizar todo ello por AMOR. Uno sin el otro no llevaba a resultado alguno, no habría superación ni salida de ese caos. Había que evolucionar elevándose, no se podía evolucionar sin elevarse o no se saldría a la luz, no habría esperanza.
La necesidad creó la forma. Los seres-pensamientos, alejados de su centro y atrapados en la densidad, comenzaron a sentir la necesidad de manifestarse. No podían lograrlo solo a través del pensamiento: tenían que plasmar lo pensado y deseado. Sabían que provenían de una realidad etérea, mental y sutil; al encontrarse en una realidad densa, tendrían que solucionar ese problema. A pesar de que esas energías-pensamientos densificadas se encontraban en una realidad adversa, no habían perdido sus facultades mentales. Sabían también que no era suficiente tenerlas: debían usar elementos nuevos que les permitieran continuar.
Investigando y analizando profundamente, descubrieron un nuevo elemento llamado signo que, unido a los otros, les permitiría formar moldes-necesidades. Así podrían plasmar las respuestas. Comenzaron las experiencias, utilizando los mismos métodos y técnicas que ellos conocían de la realidad sutil.
Repitieron las mismas fórmulas, pero se encontraron con una sorpresa: las creaciones eran deformes, sin expresión ni sentido. Una y otra vez, inútil. Unían cristales de diferentes condiciones, pero nada. Los cristales chocaban entre sí, mas no emitían sonido ni vibración alguna. Definitivamente no estaban encontrando las respuestas en esas creaciones: la densidad no permitía la fluidez del pensamiento, y en esas condiciones no funcionaban.
Eso era lo que ellos creían: no sabían que al estar en una realidad densa todo era lento. Lo que ellos no percibían era que el pensamiento en esa realidad tardaba, pero avanzaba, y tomaría forma en algún momento. Sus respuestas se moldearían según lo que ellos desearon, y se plasmaría en algún momento, según sus deseos mentales.
Volvamos al creador de todo lo existente. Si Él era el centro y creaba los más diversos cristales y encargó a su hijo-pensamiento el trabajo de clasificarlos y ordenarlos, ¿cómo entonces ese centro no tuvo conocimiento de lo que iría a suceder? ¿Acaso él no percibía lo que estaba generando? Él lo sabía, lo supo siempre. Cuando el Principio Único creaba y emanaba, estaba formando su cuerpo. Se estaba plasmando.
Él quería nacer, crecer y desarrollarse como un bebé en gestación, y lo hizo: se expandió en miles de millones de células que, al igual que él, se repitieron a sí mismas. Sus células-cristales llegaron a los confines del universo, y todos ellos fueron creados como un espejo, a imagen de su creador. Esos cristales-células se comenzaron a aglomerar, formando los órganos y sistemas, y todos ellos juntos se convirtieron en el cuerpo universal.
Hasta ahora, los hijos-pensamientos no saben a ciencia cierta de dónde proviene el Principio Único ni quién lo creó. Para que Él exista, debió haber otro principio que creó al anterior. Infinito sin principio ni fin.
Mientras tanto, los hijos-pensamientos que se encontraban en la densidad tuvieron que comenzar todo como si fueran un Principio Único, y entendieron que, cada vez que algo se creaba o comenzaba, lo debían considerar como un Principio Único. Debían reunir mucha información; sentían que tenían mucho que aprender, y que ese aprendizaje sería eterno.
Los seres-pensamientos que se encontraban más cerca del creador comenzaron a realizar estudios profundos sobre ellos y el entorno creativo. En primer lugar, percibieron que sus cristales, a pesar de esa tremenda explosión y del alejamiento de su centro, conservaban la nitidez, el ritmo, la vibración, la forma y los colores intactos; mas, a pesar de ello, sintieron que ya no eran los mismos. Algo había cambiado: notaron en sí mismos una diferencia. Su realidad anterior era interna; siempre estuvieron dentro del centro y ahora se encontraban fuera, girando alrededor de él.
Llegaron a la conclusión de que, así como el Principio Único había nacido, ellos también habían nacido a otra realidad de existencia más concreta, libre y palpable. Estaban fuera del centro, lo que les permitiría moverse por el espacio. De esa forma, sus conocimientos aumentarían y podrían adquirir más experiencias y vivencias para que su sabiduría no tuviese fin.
Estudiaron su entorno y descubrieron que todavía se encontraban existiendo en la luz, y al estar dentro de ella, ellos eran la luz. A través de ella, por primera vez pudieron mirarse tal cual eran, percibieron sus propios colores y sintieron el ritmo y la frecuencia de su vibración. Sus cristales refulgían a través de la luz, cambiando los tonos según sus deseos. Cuando esta luz atravesaba sus cristales, ella se expandía o se retraía; el ritmo se prolongaba o se acortaba; la vibración aumentaba o disminuía. Así, pues, con esta correlación energética, ellos crearon una comunicación, un lenguaje, y le dieron nombre: símbolo. A través de las experiencias y vivencias, estos símbolos se convirtieron en cristales-pensamientos de conocimiento y entendimiento.
De esta manera descubrieron que ellos eran creadores y emanadores de energía al igual que su centro pero, a diferencia del creador —que emanaba energía pura—, ellos emitían energía grabada. Entonces, llamaron al centro mente y se clasificaron como ideas-pensamientos.
La libertad que esos seres-ideas-pensamientos experimentaron les permitió viajar y alejarse de su centro, lo que hicieron cuando se sintieron más preparados y con más conocimiento. Fue la única forma que encontraron para descubrir la ubicación de su realidad. Después de mucha investigación, estudio y recopilación del conocimiento y entendimiento de su realidad, llegaron a la conclusión de que querían conocer otras realidades.
Para ello, necesitaban expandirse. Así pues, escogieron a un grupo entre ellos para realizar esa extraordinaria travesía. Emprenderían el viaje hacia rumbos desconocidos y se alejarían lo máximo posible de su centro, porque, al regresar, llegarían llenos de nuevos datos, experiencias y vivencias.
Llegado el momento, partieron. La expedición se fue alejando, conociendo lugares insospechados, pasando por mundos en los que sus hermanos —otros seres-pensamientos— se habían densificado.
Estos se encontraban alejados de su centro, pero a pesar de ese alejamiento, se habían adaptado perfectamente al medio en que se encontraban. La alegría y el júbilo los embargaron: eran los primeros hermanos encontrados después de la explosión. Todos fueron muy bien recibidos y acogidos, y en esa convivencia aprendieron e intercambiaron mucho conocimiento.
Esos hermanos, esos seres-pensamientos, también existían en la luz, pero al encontrarse un poco alejados del centro, se habían desarrollado de un modo algo diferente, porque se habían adaptado a la realidad que les tocó vivir. Sus recuerdos conservaban aún la nitidez de su origen, mas como no continuaron alimentándose directamente del creador, tuvieron que retroalimentarse de sus experiencias y vivencias, formando así sus propios pensamientos.
Al Principio Único lo recordaban como el creador amoroso y necesario, pero Él no se encontraba presente en sus vidas. El pensamiento de estos seres se había nutrido de ellos mismos. Experiencia sobre experiencia, vivencia correlacionada con vivencia. Habían entrado en un círculo vicioso. Lo peor no reconocían que estaban degenerándose. ¿Qué había ocurrido? ¿qué destino le esperaba a esa expedición? ¿Podrían recuperar a sus hermanos? ¿estos se lo permitirían? Continuaremos en el capítulo titulado “Las Nueve Dimensiones”.
Gracias.
Monday, February 9, 2009
EL PRINCIPIO UNICO

En este primer Podcast, usaré como fuente la información proveniente de nuestros hermanos mayores, los Ayaplianos, seres de dimensiones superiores, que están canalizando información de nuestros orígenes a través de mi hermana espiritual Franca Shramm la cual la comparte conmigo desde el Brasil, desde hace varios años. Los Ayaplianos son nuestros hermanos mayores, somos nosotros mismos en nuestros orígenes y ellos que nunca nos han abandonado, vienen a manifestarse y rescatarnos finalmente de la oscuridad en que nos encontramos aprovechando los grandes acontecimientos y sincronicidades cósmicas que se avecinan en los próximos años.
Desde mediados del año pasado he leído y releído el primer libro llamado “El Ser Uno” y solamente cuando lo terminé y empecé a leer el segundo llamado “El Planeta Tierra”, o Tera como le llaman nuestros hermanos, fue cuando las CLAVES codificadas en el libro I, e insertadas en mi durante esos estudios, comenzaron a abrir las puertas que se encontraban cerradas en mi subconsciente y empecé a recordar… poco a poco.
Fue entonces cuando recién me sentí con la tranquilidad de poder compartir con ustedes estos mensajes y tratar de traducir y simplificar su contenido para hacerlo más viable de entender a todos los escuchas y lectores, cada uno en su propio nivel evolutivo. Esta transmisión verbal será puesta en mi Blog “Verdades a Medias” este mismo fin de semana, y posteriormente será material a utilizar en los “grupos de estudio” que pienso iniciar antes de que el año acabe.
Para que ustedes puedan entender a Dios, el Principio Único, primero deberán comprenderse a sí mismos. El Principio Único significa origen. Todo lo existente fue creado, emanado y realizado a partir de una única fuente: un núcleo, un centro, desencadenándose correlativamente la necesidad y el deseo de crear La Vida. Una vez creada, la vida fue eterna. Él es vida. Y cuando hablamos de vida, nos estamos refiriendo al creador. Nosotros lo conocemos como el Principio Único; ustedes le dan el nombre de Dios. Todo lo creado deriva de esa fuente; de ahí salimos y ahí regresamos. ¿Quién lo creó? ¿Cómo se formó? ¿De dónde proviene toda la creación?
Todos ustedes quieren respuestas y piden por ellas, porque así está hecha la realidad en que viven. Las respuestas no los ayudarán a entender el proceso universal. Ustedes no necesitan respuestas: lo que requieren es despertar de la vida ilusoria en que viven y entrar en sus propias mentes, para poder comprender la grandeza de lo que estamos expresando. Como es adentro es afuera, como es arriba es abajo, ese es uno de las grandes verdades del universo. Recuerden el Kibalión.
El Principio Único simplemente Es. Y partiendo de este punto se creó todo lo demás, pero antes de él existió otra necesidad que lo impulsó a ser infinito, sin principio ni fin.
Cuando Él tuvo conciencia de ser, automáticamente puso en movimiento un mecanismo, activando un dispositivo de necesidad, creando la forma, el signo, la vibración, el ritmo, los colores, etcétera. La máquina universal comenzó a funcionar con perfección y no paró nunca más. Esa necesidad creaba, expandiéndose de tal forma que no cabía en su estructura.
El movimiento automático generaba un calor tan intenso que comenzó a fundir todos esos elementos: signo con forma, color con vibración, estructura con ritmo, ritmo con cadencia, y así infinitamente. El Principio Único se vio en la necesidad de crear el orden, porque ya no podía contener tanta creatividad en sí mismo, pues esta escapaba de sus propios límites y posibilidades.
Entonces creó a un ser a imagen y semejanza, lleno de luz, de cristales puros y diáfanos, de colores refulgentes, ritmo y vibración perfectos. La forma de ese ser correspondía a la voluntad y deseo del creador. Él era pensamiento y, al igual que su hacedor, imaginaba y creaba lo imaginado. Él vivía en la mente, donde su pensamiento no tenía fronteras. Él era el hijo del Principio Único, por lo tanto, de la mente universal.
Esto quiere decir que el Principio Único es mente, y está compuesta de cristales con manifestaciones de sus características armónicas antes descritas. El ser creado a su imagen y semejanza es su HIJO, el cual aun cuando está compuesto de los mismos elementos y vive dentro de la mente, es creado para que cumpla una función específica de orden. Al ser el Principio Único la IDEA su creación es un Pensamiento realizado, manifestado.
El Principio Único creó su continuación y la llamó PENSAMIENTO. Eran pensamientos con vida propia. Este pensamiento se encargaría de ordenar, clasificar, analizar, desarrollar y comunicar todo el compendio de creatividad que emanaba de su centro. Así nacieron los primeros pensamientos. Ellos se miraron entre sí, se reconocieron como hermanos, y lo primero que hicieron fue estudiarse a sí mismos para saber si podían realizar las actividades encomendadas por el creador. Esos pensamientos eran los pioneros de nuestra existencia. Démonos cuenta que en su origen el pensamiento no tenía forma, aun no se había materializado, era como su creador energía Pura.
La primera experiencia de los seres pensamiento consistió en tener conciencia de su propia existencia; la llamaron vida. En un principio esta se generaba por movimientos incontrolados, pero a través de las vivencias, fueron dominándolos y uniéndolos a un nuevo elemento llamado deseo, que a su vez produjo otro al que denominaron ritmo. Este se desarrolló con cadencia y armonía, creando con ello la vibración, y este elemento generó los colores. Cada uno de estos tenía un significado diferente, y cuando los infinitos colores comenzaron a surgir, los hijos pensamientos descubrieron de dónde procedían.
Observaron pequeños y minúsculos cristales, que chocaban y se fundían entre sí formando figuras. Ellas surgían por el deseo, el ritmo, la vibración y el color. De esta manera nació un nuevo elemento llamado forma. Luego, el ser-pensamiento comenzó a ordenar y clasificar este conjunto de elementos a través de sus propias experiencias. Cuando unió los elementos unos con otros, obtuvo resultados insospechados que podían ser de gran utilidad o de menos utilidad. De esta forma se creó la diversidad, que correlacionó los datos creando el CONOCIMIENTO.
El cúmulo de información activó el ENTENDIMIENTO, y juntando los dos, generó la recopilación y la continuidad. Este resultado formó la causa y el efecto, y todo ese compendio informativo creó la sabiduría.
Hasta aquí, el ser-pensamiento estaba muy satisfecho de su investigación y trabajo; se sentía pleno de esperanza, porque estaba cumpliendo con lo que se había propuesto: ordenar de forma perfecta esa creación que crecía cada vez más.
Pero aquí ocurrió algo muy importante: A medida que mezclaba los elementos, nuevas experiencias surgían, con mayor o menor utilidad. El ser-pensamiento, abocado a tanta responsabilidad, no percibía ni daba importancia a las creaciones de menor utilidad: simplemente las archivaba, acumulándolas como desecho de la creación. Pero fue tanta la concentración de esos elementos desechados, que comenzaron a ocupar espacios destinados para los elementos útiles. Así y todo, continuaron sin darle importancia y dejando para más adelante la solución del problema. Ignorancia: no tenían el conocimiento de que, algún día, esas creaciones se volcarían contra ellos.
LA ENFERMEDAD
Los seres-pensamientos que se encargaban de mantener todo en orden —y sobre todo los que se encontraban muy cerca de esos elementos relegados— comenzaron a mostrar síntomas de desorden, falta de continuidad, debilitamiento y lentitud. Se contagiaron de algo que no reconocieron inicialmente, enfermaron.
Lo que ellos no sabían era que ese cúmulo de elementos descartados corroía, oxidaba, aniquilaba y transformaba lo sutil en denso, lo claro en oscuro, el ritmo en arritmia, las vibraciones altas en vibraciones bajas, etcétera. Asustados, los seres-pensamientos no sabían lidiar con ese problema: no tenían los recursos ni el entendimiento para ello. Comenzaron a tratar de rectificarlo realizando miles de experimentos, pero sin ningún resultado.
Mientras tanto, el Principio Único continuaba creando, desorbitadamente ajeno a toda esa realidad. En vista de esos problemas, los seres-pensamientos tuvieron que clasificar y ordenar nuevamente la realidad, habían surgido elementos contrarios y desconocidos. Ellos entendieron que esos elementos, a pesar de ser afines, no se podían mezclar, porque no eran iguales.
Mientras uno enfermaba porque era de colores oscuros, sin cadencia ni ritmo y daba resultados nefastos, el otro poseía ritmo, cadencia y colores claros. Los tuvieron que clasificar y separar: los llamaron energía de resultado positivo y energía de resultado negativo. Los seres-pensamientos del resultado negativo se sentían impotentes y desesperados. Comenzaron a percibir que sus reacciones ya no eran las mismas: su energía-pensamiento se había descontrolado.
Ellos habían sido creados perfectos, a imagen y semejanza del creador, y ahora la fealdad y la distorsión estaban invadiéndolos. Ya no podían trabajar y ordenar; sensaciones nuevas se iban apoderando de ellos; ya no reaccionaban igual que los otros. Se estaban densificando.
LA SEPARACION
Con pena y dolor, los seres-pensamientos que se habían mantenido sanos y útiles tuvieron que separarse de ellos, pues esa negatividad los podía contagiar.
Antes de separarse, los pensamientos útiles colocaron un cristal con toda la información dentro de la pineal de sus hermanos enfermos. Este cristal recopilaba toda la sabiduría que ellos tenían, toda la esencia del conocimiento y entendimiento, para que ellos jamás olvidaran y, si algún día llegaban a curarse, pudiesen recordar que eran hijos del Principio Único, que salieron de él y que regresarían a él.
Cuando los seres-pensamientos fueron separados, sensaciones horribles y vibraciones densas se posesionaron de ellos. El ritmo emitía ruidos espantosos; los colores dejaron de brillar y la oscuridad los envolvió. Sus formas se retorcieron de dolor, rabia e impotencia; sensaciones totalmente desconocidas los invadieron. Se había creado un universo paralelo, totalmente contrario y diferente del que conocían y al que estaban acostumbrados.
¡Cuánta soledad, cuánto dolor! Perdidos en la oscuridad de sus propios pensamientos, se sintieron abandonados, separados del centro y de su amado creador. Los seres-pensamientos positivos y útiles luchaban para recuperarlos. Nuevas experiencias surgían, se usaron infinidad de métodos y técnicas, mas fue inútil. Muchos se ofrecieron voluntariamente para experiencias de cura que no lograron su cometido.
A pesar de tanta soledad y dolor, los seres-pensamientos separados sintieron dentro de ellos un elemento desconocido: la fuerza. Era un elemento nuevo que los impulsó a continuar, y lo llamaron supervivencia. Sintieron que aún existían los conocimientos adquiridos, que el entendimiento y el deseo no habían desaparecido de sus pensamientos y que tal vez, con lo poco que restaba, ellos podrían liberarse de esa situación aparentemente sin salida.
Hasta la época actual el ser humano, aun sufre pensando que en algún momento de su origen perdió algo muy grande, se fragmentó, fue separado, fue arrojado de su paraíso. Esta es la respuesta y está ubicada en el principio de la creación. Hace millones de años. Una parte de nuestros antepasados enfermeran y fueron separados… de ese linaje venimos.
Ellos pensaron que lo primero que debían hacer era no desaparecer sino, por el contrario, vivir. Si el Principio Único los había creado a su imagen, entonces ellos lucharían con todos los medios disponibles para ocupar un lugar en esa creación. Así pues, se unieron, se reconocieron y juntaron importantes datos que cada uno de ellos aportó. Clasificaron las informaciones y las distribuyeron en grados y jerarquías. Separaron aquellas que se encontraban en peores condiciones de aquellas que estaban mejor, porque eran estas últimas quienes se encargarían de continuar. Aún podían hacerlo.
Estaban conscientes de su realidad; sabían que se encontraban distorsionados, sin luz del conocimiento, sin ritmo ni frecuencia. Apenas percibían los colores, mas ellos lucharían y no se dejarían vencer, más aún después de haber experimentado la grandeza de la creación y de su creador: el Principio Único. Sabían que habían perdido el paraíso, su cielo y su luz.
En medio de tanta desesperación, y al querer comunicarse con sus hermanos, los seres pensamientos negativos e inútiles descubrieron por azar que, si se alimentaban de los resultados útiles, mejoraban sus condiciones y retardaban el aniquilamiento de su existencia, determinando con ello la prolongación y la supervivencia.
Pero nuevos elementos surgieron: el robo, la maledicencia, la ambición, el engaño y la mentira se convirtieron en parte de ellos, enfermando aún más sus condiciones. No entendían que esos elementos dañinos empeorarían su enfermedad, llevándolos a un infinito sin retorno y hundiéndolos cada vez más en la distorsión de sus pensamientos.
Alertados, los seres-pensamientos útiles tomaron todas las providencias. Lo primero que hicieron fue proteger su origen, su centro y su eje, rodeándolo de todos los cuidados. De esa forma también se estarían protegiendo a sí mismos. ¿Qué hacer con los pensamientos que se habían enfermado? ¿Qué utilidad les podían dar?
Al no encontrar solución, decidieron algo muy trágico, nos pusieron en cuarentena, comprimieron esas energías hermanas y las archivaron en bloques, en cárceles de energía compacta, con la idea de estudiarlos, curarlos y darles una utilidad más adelante.
Después de tantas experiencias dolorosas y sin solución, los pensamientos útiles dejaron de experimentar con la energía de pensamientos inútiles. Se dedicaron a trabajar exclusivamente con la energía útil y con la sabiduría acumulada y entendida. De esa manera, sus resultados serían siempre positivos.
Mientras tanto, el Principio Único continuaba creando elementos, ritmos, vibraciones, colores, formas, cristales perfectos, leves, sutiles, transparentes, etcétera, tantos que comenzaron a chocar entre sí, produciendo descargas eléctricas de altísima temperatura y activando con ello movimientos incontrolados. Fue tanta la concentración energética de los cristales y el cúmulo de elementos, que ocasionó una explosión tan fuerte que miles de millones de cristales incandescentes fueron lanzados a distancias inimaginables, insospechadas y desconocidas.
Una nueva realidad se había creado: el Principio Único había nacido, se había expandido y estaba creciendo. EL Big Bang había ocurrido.
Wednesday, January 28, 2009
Mi nuevo Podcast
Queridos todos,
Por este medio tengo el gusto de invitarlos a visitar un nuevo sitio, mi Podcast en http://valmandoz.podomatic.com/ en donde podrán escuchar charlas, entrevistas, lecturas y análisis de los más diversos temas. Algunas de las posibles áreas a tratar son las que a continuación enumero y por supuesto me olvido de enormes autores y temas, y serán ustedes los que me pedirán lo que deseen.... y así por mayoría saldremos al aire con sus temas y poco a poco formaremos grupos de interés y pláticas. MANOS A LA OBRA.
Posibles temas a tratar:
- Sociedades Iniciáticas: Templarios, Escenios, Masones, Rosacruces...
- Pensadores del cambio: Daniel Russo, Gurdjieff, Blavatsky, Depak Chopra...
- Filosofos: Sócrates, Platón, Aristóteles...
- Civilizaciones antiguas: Sumeria, Inca, Egipcia, Maya, Celtas...
- Cambio Climáticos y alternativas: Energía Solar, Aeólica, Al Gore...
- Medicina alternativa: Flores de Bach, Reiki...
- Entrevistas y Discusiones de apoyo en temas de actualidad: Vivir con Enfermos mentales, con Alzheimer...
- Mensajes de los Hermanos mayores: Pleyadianos, Ser Uno, Arturianos...
- Temas de conspiración varios.
- Costumbres de nuestros antepasados: chamanismo, alquimistas…
- Biografías de grandes personajes a pedido.
- Poemas recitados en español e inglés, a pedido: Neruda, Vallejo, Benedetti, Borges, Sabines, Witman, Elliot, Poe, Blake...
- Temas de investigación y discusión: Teoría cuántica, Chopra, Zecharia Sitchin, la muerte?...
Por favor visiten mi Podcast, den sus opiniones, sugerencias y, si por algún motivo no les interesa o por error incluí su nombre en esta lista, por favor sólo tiene que enviarme un reply indicando su deseo de ser eliminado de la lista de distribución. Y si alguien que no esté en la lista desee ser incluido por favor manifiéstenlo de la misma manera.
Recuerden que la diferencia entre un Blog y un Podcast es que este último es utilizado primariamente como una radio y que puede incluir videos. Y esta radio puede incluir mesas redondas, entrevistas de especialistas en distintos temas, etc., poco a poco llegaremos allí.
Así mismo, es mi plan abrir un grupo de estudio de un tema fascinante que por el momento no divulgo, en corto plazo, aun estoy buscando el local y finalizando la agenda. Estará orientado a hombres y mujeres “iniciados” y que deseen ampliar sus horizontes.
Reciban un abrazo fraternal,
IPGIGO Víctor Almandoz